Hay otra Buenos Aires.
Más abierta, más silenciosa, más horizontal.
Una Buenos Aires hecha de pueblos, de distancias largas, de plazas que siguen siendo punto de encuentro y de edificios que todavía organizan la vida cotidiana.
En esta ruta, la obra de Francisco Salamone no aparece como una excepción dentro del paisaje: se impone como estructura. Municipalidades, mataderos y portales surgen en pueblos donde la arquitectura no acompaña: ordena, da sentido y deja marca.
Ruta 2 recorre el centro oeste y noreste del interior bonaerense, una región distinta incluso para quienes creen conocer la provincia. Cambia la escala, cambia la relación con el territorio y cambia la forma en que las obras se presentan: más solas, más directas, más expuestas al paisaje y al tiempo.
Este recorrido puede vivirse como una experiencia independiente o como complemento natural de la Ruta 1, para quienes quieran seguir descubriendo el mapa salamónico y comprender la verdadera dimensión de su proyecto.
Una idea construida de país.
Estas obras fueron pensadas durante el gobierno de Manuel Fresco como parte de un plan concreto: afirmar la presencia del Estado en los pueblos, ordenar el territorio y darle forma visible a una idea de país.
Francisco Salamone lo entendió a la perfección.
No se limitó a ejecutar encargos: interpretó ese proyecto político, cultural y social, y, lo transformó en arquitectura.
Tomó elementos del Art Déco, del monumentalismo, del cubismo y del brutalismo, pero fue más allá: creó su propia firma, una manera única de representar poder, modernidad y futuro en medio de la pampa.
Municipalidades que parecen palacios.
Portales que ayer y hoy generan miedo, asombro, solemnidad y respeto.
Obras pensadas para ser vistas, sentidas y habitadas.
Ochenta años después, el legado sigue intacto.
No solo porque las obras permanecen en pie, sino porque siguen cumpliendo su función —o han encontrado nuevas—, renovando su uso y organizando la vida cotidiana de los pueblos y de su gente.
Recorrer estas rutas no es solo viajar por la provincia de Buenos Aires.
Es acercarse a uno de los proyectos arquitectónicos y territoriales más ambiciosos de la Argentina.
Y entender que Salamone no dejó solo edificios: dejó identidad, carácter y voz en cada pueblo.
Este tour es para cualquier persona con curiosidad y ganas de comprender mejor el lugar que habitamos.
No hace falta ser arquitecto ni tener formación previa. Hace falta mirar, escuchar y dejarse interpelar.
Viajan personas solas y acompañadas, de distintas edades y trayectorias. Muchas llegan sin conocer en profundidad la obra de Salamone y se van con otra mirada: sobre la arquitectura, sobre los pueblos y sobre la historia que todavía se construye todos los días en el interior.
Es una experiencia para quienes disfrutan viajar sin apuro, caminar los pueblos, conversar con su gente y observar cómo la arquitectura sigue formando parte de la vida cotidiana.
No es un recorrido académico ni un paseo superficial.
Es un viaje profundo, accesible y cuidado, pensado para todos aquellos que quieran acercarse a una parte fundamental de nuestra identidad.
Día 1 – CABA · Alberti · Vedia · Pellegrini
Salimos desde la ciudad rumbo al interior.
A medida que avanzamos, el paisaje se abre y el ritmo empieza a cambiar.
En Alberti aparece el primer conjunto fuerte de obras de Francisco Salamone y marca, con claridad, el inicio del viaje. El Palacio Municipal, la plaza y la escuela muestran una idea de arquitectura pública pensada para ser símbolo, presencia y proyecto colectivo.
También visitamos el portal del parque y, como dato singular, la morgue del cementerio, la única diseñada por Salamone en todos sus cementerios y que, curiosamente, nunca fue utilizada como tal.
Almorzamos en la ciudad antes de continuar viaje.
Seguimos hacia Vedia, un pueblo más chico y austero. Las obras son de menor escala, pero conservan con claridad la impronta de Salamone: geometría marcada, presencia directa y una arquitectura pública que todavía se reconoce. Acá visitamos el Palacio Municipal y la plaza.
Ese contraste también forma parte del recorrido.
Llegamos a Pellegrini al atardecer.
Recorrido por el Palacio Municipal y la plaza, descanso y cena compartida.
Después del primer día, el grupo ya se conoce un poco más y el viaje empieza a tomar forma.
Día 2 – Pellegrini · Tres Lomas · Salliqueló · Guaminí · Carhué
Es el día más intenso del recorrido.
Más kilómetros, más paradas y una lectura más amplia del territorio.
En Tres Lomas, las obras aparecen en una escala más cotidiana. No buscan imponerse: están integradas a la vida del pueblo y atravesadas por lo diario. Visitamos la Delegación Municipal, la plaza y el matadero, hoy resignificado con un nuevo uso.
En Salliqueló, el cementerio sorprende por lo distinto. No responde a la imagen más conocida de Salamone, pero completa el mapa del recorrido. El matadero, en cambio, es una de las obras más bellas del viaje: contundente, bien resuelta y hoy reutilizada.
Seguimos hacia Guaminí, donde el Palacio Municipal vuelve a marcar presencia sobre la llanura. Acá la idea de Estado aparece clara y directa. También visitamos el matadero municipal, otra obra de gran fuerza arquitectónica.
Llegamos a Carhué al final del día.
Check-in, cena y descanso.
Día 3 – Carhué · Termas · Regreso a CABA
La mañana nos encuentra recorriendo las últimas obras de Carhué. Visitamos el Palacio Municipal, uno de los más altos del conjunto, y el ex matadero, hoy parte de las ruinas que dejó la inundación.
El cierre se vive con otra calma. No hay apuro: hay comprensión.
El tiempo en las termas permite bajar el ritmo, ordenar ideas y compartir lo vivido.
El regreso a CABA no es un simple traslado: es un regreso distinto.
Día 1: Hotel El Bosque – Pellegrini
Día 2: Hotel Cristal – Carhué
El precio publicado corresponde a habitación compartida (doble o matrimonial) o Habitaciones privadas (disponibles bajo solicitud y según disponibilidad).
No incluye: consumos personales, bebidas extra, seguros adicionales, propinas.
(Seleccioná "transferencia bancaria" al finalizar la compra)
Este valor incluye organización integral, accesos coordinados, tiempos cuidados, grupo reducido y un recorrido pensado para disfrutar sin apuros ni improvisaciones.
Ruta 1 + Ruta 2
Ninguna de estas rutas agota la obra de Francisco Salamone.
Juntas permiten comprender su proyecto en toda su dimensión y completar el mapa de una arquitectura pensada para el territorio y para su gente.
Si sentís curiosidad por estas obras y por nuestros pueblos, este viaje es la forma más cuidada, profunda y humana de conocerlos.
Precio válido hasta el 20 de Febrero.